Manifiesto

Ahora, la calle

Una movilización social está recorriendo los pueblos del Sur de Europa, construyendo una red de ciudades y regiones frente al neoliberalismo. Las élites europeas y mundiales están atacando los derechos y libertades de las clases medias y trabajadoras, provocando una ruptura social con síntomas preocupantes. La emergencia de movimientos racistas y xenófobos, apoyados por organizaciones políticas autoritarias y neofascistas, supone un grave peligro para el futuro. Frente a ello, la ciudadanía y los movimientos sociales van resistiendo a través de la construcción de redes de solidaridad y apoyo mutuo y de la ocupación del espacio social.

Ahora más que nunca el campo de batalla central se encuentra en nuestras calles, en nuestros barrios y distritos, pueblos y ciudades, evitando la irrupción de fuerzas excluyentes e intransigentes a través de la construcción colectiva de una ciudadanía crítica y movilizada. Granada, símbolo del mestizaje mediterráneo, cosmopolita y andaluza, moderna y popular, debe y puede convertirse en un laboratorio social por una mejor democracia, una economía solidaria y los derechos sociales.

No hay cambio social sin ciudadanía. Las transformaciones sociales más importantes a lo largo de la historia se han conseguido siempre gracias a la movilización de las clases medias y trabajadoras, respondiendo a los ataques de las élites a través de un asociacionismo que consolidaba y fortalecía las plazas de encuentro ciudadano.

La irrupción del 15M transformó nuestros pueblos y ciudades por la difusión de la solidaridad y el apoyo mutuo a través de sus redes territoriales y digitales, haciéndole frente a la desintegración y la exclusión social. En pocas semanas, las indignadas/os dieron lugar a un nuevo proceso de transición democrática y abrieron las puertas a un cambio social extraordinario. Con ello, el 15M fue una movilización social tan contundente como fugaz, un ejercicio de democracia fugitiva que no logró instituirse como una alternativa real. Las indignadas/os siguieron trabajando de Norte a Sur, de Este a Oeste y, sin embargo, la promesa de una democracia vertebrada en instituciones de participación ciudadana se fue diluyendo, nuevamente, del imaginario colectivo.

Todo cambio social implica la convergencia de multitud de fuerzas sociales, políticas, económicas y culturales, la formación de bloques históricos que luchan por la libertad y la justicia social. Con ello, la ruptura social que estamos sufriendo demanda más que nunca constituir espacios sociales radicalmente democráticos, organizaciones sociales conformadas a partir de los ritmos de la participación directa y efectiva de la ciudadanía.

El 15M puso en marcha estos espacios, aunque no fue capaz de consolidarlos como una alternativa vertebrada a través de instituciones sociales de cooperación y gestión colectiva. Aquí y hoy, se hace más necesario que nunca reactivarlos, insistiendo en la necesidad de hacerlo desde la sociedad civil e intentando dotarlos de los recursos necesarios que le den mayor fuerza y consistencia. Además de servir de espacios de confluencia ciudadana, dichos espacios deben ser operativos y estar dotados de la suficiente estabilidad para convertirse en auténticas instituciones democráticas de participación y cogestión.

Estos espacios de participación ciudadana deben ser puestos en marcha por la sociedad civil, garantizando la pluralidad y transversalidad necesarias en todo proceso de transformación social. El 15M puso de manifiesto que solo una movilización social que vaya más allá de partidos y sindicatos puede acabar operando como un espacio de confluencia donde todas/os nos reconozcamos en un lugar común. Ahora bien, esta debe poner encima de la mesa una propuesta que esté a la altura de la situación, una democracia real que haga frente a los desafíos del presente, y que opere con la efectividad necesaria para convertirse en una auténtica herramienta de cambio. Esta organización social debe tejer alianzas y acuerdos con otras fuerzas políticas, económicas y culturales, si bien manteniendo su carácter autónomo y visibilizándose como espacio social que defiende la participación directa y efectiva de toda la ciudadanía.

 Ajuntamientos Granada es una apuesta municipalista desde los movimientos sociales que aspira a convertirse en ese espacio de confluencia de aquellas personas y colectivos que desean participar más activamente en las decisiones a nivel local. Las indignadas/os experimentaron las dificultades de crear y estabilizar una red de asambleas en los barrios y distritos de nuestros pueblos y ciudades. En los momentos de ruptura social, cuando las relaciones sociales se agrietan y los grupos sociales se diluyen, las movilizaciones sociales siempre han tenido problemas para consolidar espacios colaborativos y cogestionarios si no se vinculaban con los lugares comunes existentes, aprovechando los resquicios institucionales que permiten desarrollar cierto ejercicio de participación.

Ajuntamientos Granada parte del convencimiento de que las Asociaciones de Vecinas/os pueden ser un auténtico laboratorio de práctica democrática de la ciudadanía, convirtiéndolas en auténticas instituciones de colaboración y cogestión a través de una ola de participación en los barrios y distritos de nuestra ciudad. Esta apuesta se comprende en las prácticas y discursos municipalistas que están teniendo lugar en nuestro país y pretende convertir a Granada en un laboratorio social de una nueva experiencia participada y colectiva.

Con ello, Ajuntamientos Granada nace de la certidumbre de que las Asociaciones de Vecinas/os son portadores de una potencialidad creativa que debe reivindicar su singularidad y autonomía, vertebrándose y visibilizándose en una organización social que destaque la participación y movilización ciudadana como elementos imprescindibles del cambio. Sin descartar las alianzas más que necesarias con fuerzas políticas, económicas y culturales abiertas al cambio, Ajuntamientos Granada considera que la revitalización de las Asociaciones de Vecinas/os debe ser una tarea a realizar desde la sociedad civil, levantando la bandera de la palabra y la acción ciudadana de un modo público y notorio.

Ajuntamientos Granada apuesta por la democratización de los estatus de las Asociaciones de Vecinas/os de nuestra ciudad, dotándolas de las competencias y recursos necesarios para que se conviertan en institución de participación y cogestión ciudadana y articulándolas en una Federación de Asociaciones de Vecinas/os que opera como contrapeso ciudadano al Ayuntamiento de Granada. A su vez, Ajuntamientos desea reconstruir las Asociaciones de Vecinas/os como nodos de una movilización social que vaya ganando los barrios y distritos de la ciudad, construyendo prácticas políticas y culturales arraigadas en nuestros lugares de convivencia. Nuestra ciudad necesita organizar y estructurar los movimientos sociales en torno a un espacio de confluencia estable y efectivo.

Ajuntamiento Granada busca organizarse a través de tres ejes fundamentales: democracia real, economía solidaria y derechos sociales. Estos ejes buscan ir más allá de una declaración de intenciones y pretenden ser la base de un programa fundamentado en estrategias prácticas y factibles que permitan materializar el cambio de la ciudad.

(1) Una democracia real en la que la ciudadanía tenga el derecho a participar en la política local a través de una Federación de Asociaciones de Vecinas/os con competencia y recursos suficientes. Dicha participación supone la constitución de espacios de confluencia social abiertos a la pluralidad y diversidad ciudadana, dotados de estructuras estables y consolidadas, y proyectados al cambio de la ciudad. Una ciudadanía crítica y participativa que pueda debatir y decidir acerca de las cuestiones fundamentales de la actualidad en espacios sociales consolidados es la clave de cualquier proceso constituyente.

(2) La emergencia social que viven muchas/os ciudadanas/os de Granada debe ser afrontada a través de la cercanía y proximidad que permite la política local. Ajuntamientos Granada quiere poner en marcha una economía solidaria que garantice un trabajo digno, las necesidades sociales, la calidad de vida y la conservación y regeneración del medio natural. Es necesario superar la dependencia del turismo, redistribuyendo las riquezas en los diferentes barrios y distritos de la ciudad y fomentando la gestión colectiva y/o colaborativa de los recursos y medios de producción.

(3) Ajuntamientos Granada busca defender y garantizar los derechos sociales de la ciudadanía. No se puede avanzar hacia una sociedad igualitaria cuando las condiciones de vida entre unas personas y otras, unos grupos y otros, son tan desiguales. La Granada que queremos ha de asegurar el derecho a la vivienda, el acceso a los recursos básicos (luz, agua, gas), teniendo en cuenta la situación de los colectivos más vulnerados como las mujeres, el colectivo LGTB, las/los migrantes, las personas con diversidad funcional, etcétera.

Para trabajar sobre todos estos ejes, Granada cuenta con el potencial necesario para que Ajuntamientos pueda convertirse en el camino que actualmente lleve a la transformación que necesita la ciudad. Pero esto solo puede ocurrir si conseguimos juntar las fuerzas existentes, para generar una masa crítica que crea que es posible y realizable una Granada diferente.

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Firmantes

Ruth Marín Gallardo (Profesora de inglés. Coordinadora de cursos de Teacher Training)

Néstor Salvador (Miembro del Grupo de Estudios Juan Díaz del Moral, investigador y sindicalista de base)

Luis Romero Vega (Presidente de FACUA-Granada)

Luis Cotarelo (Activista en economía social)

Luca Sebastiani (Miembro en Stop Desahucios, investigador en la UGR y el Colaboratorio)

Juan Rodríguez Medela (Activista social, investigador y formador social en Granada)

Juan Manuel Barrios Rozúa (Profesor de la UGR)

Javier Egea (Coordinador general de Ecologistas en Acción – Granada)

Guiomar Carranza Gallego (Investigadora y miembra Stop Represión Granada)

Fernando García Quero (Investigador y miembro de Economistas sin Fronteras)

Fernando Fernández-Llebrez (Profesor de Ciencia Política de la UGR)

Encarni Quesada Herrera (Antropóloga feminista y profesora de la UGR)

Daniel Miguel Galdeano (Camarero y sindicalista de base)

Clara Martínez de Dios (Maestra, miembro de Stop Represión y de la Casa del Aire)

Ariadna S. Cota (Investigadora de la UGR, de La Corrala y miembro de Stop Represión y Stop Desahucios)

Araceli Gómez Castro (Miembro de Stop Represión y gestora cultural)

Antonio Folgoso Olmo (Abogado laboralista)

Álvaro Moral García (Investigador y miembro de la Asociación de Vecinas y Vecinos del Bajo Albayzín)

Alberto Matarán (profesor de la UGR)

 

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